Este fue el orígen de la famosa frase que hoy en día está de moda. Aunque ya ha aparecido en programas, blogs e incluso en los periódicos, me siento obligado a incluirla en nuestro Caquis, ya no sólo por lo gracioso del asunto, sino para reivindicar que aunque se critique a la pobre chavala por ser una analfabeta y hacer mezclas químicas al estilo Harry Potter, todo el mundo mete la pata, y lo primero que se debería hacer en esta clase de puestos de trabajo, incluido el gremio de las limpiadoras, es darles un cursillo de los productos que se deben mezclar o no para no liarla parda!
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