Lo bueno de las pelis de clase Z es que hacen unas portadas
cojonudas. La peli puede ser un truño, como es el caso, pero la currada que se
mete el recién licenciado estudiante de artes, usando su ordenador y su
frikismo innato, es una combinación explosiva. Apreciemos pues esta obra de
arte: en ella podemos ver la lucha a muerte entre una Megaphyton y un Gatoroid,
¿quien y por qué les ha puesto esos nombres?, ni puta idea, en la peli no
hallaréis la respuesta... También se observa en la parte de abajo unos tíos
disparando desde un jeep, cosa que tampoco veréis jamás en la película.
La peli está protagonizada por dos maduritas buenorras (ambas cantantes) y un
actor que se casca una escena que, bueno, tenéis que verla, os la pondré más
abajo para que vosotros mismos juzguéis.
Hola nene, ¿nos invitas a una copa? Algún día, todo esto que ves será tuyo...
Si pensáis verla (JAJAJA), no sigáis leyendo, porque voy a
resumirla a grandes rasgos.
La historia es esta, una de las maduritas buenorras (la rubia) es
doctora en algo y ecologista, así que entra con dos “scrachers” más a un laboratorio para robar y
soltar en los pantanos de Florida (que son un poquico más grandes que la balsa
de Rubiales) unas pitones (no putones, eh). Por lo visto debían haber
experimentado con ellas los inmorales científicos porque luego crecen un huevo.
Una de esas serpientes se come al ser más inteligente de la película: un perro
con un pañuelo vaquillero al cuello llamado “Bubba”.
En la oficina de los polis-vigilantes del pantano, formada
por el nutrido grupo de: la otra madurita (God bless her tits), una vieja
decrépita funcionaria y un puto payaso de pelo a lo Gandía Shore; aparecen un
grupo de paletos pidiendo licencia de caza para agujerear caimanes, pero la poli les dice que ese año
hay pocos y poco más o menos les manda a tomar por culo. Aparece el novio de la
jefa poli que es un puto inútil y que se quiere casar con ella (¡pues no te la
mereces gilipollas!).
Finalmente se descubre que las megaphytons están matando
caimanes y dando por el culo a la civilización de los habitantes de la Aldea del Arce,
así que la poli les da licencia de caza de serpientes a los paletos para gozo
de éstos, que lo único que pretendían en definitiva era poder disparar a algo
mientras beben cerveza y alguien más inteligente se lo monta con sus mujeres.
Uno de estos paletos debe ser un puto mago, porque saca botes de cerveza de
todos sitios, hay una escena en la que parece que se saca uno del culo.
En otra escena, la ecologista pretende atraer a una serpiente con una
feromona que ha robado pero el payaso del novio de la poli la atropella
con su buga reiteradas veces al grito de: ¡jódete! (Fuck you! in English).
Durante el rato siguiente se ve como las phytons se van
cargando a los paletos y matan también al estúpido del novio. También el de
Gandía Shore y otro paleto se dedican a disparar a los huevos poniendo cara de
gilipollas y gastando balas con ellos (cuando deberían gastarlas ENTRE ellos).
La poli al descubrir que ya no se va a casar con ese patán, en lugar de
celebrarlo, se pone triste y se hace con unos anabolizantes que le proporciona
el nieto de la vieja funcionaria (seguro que la vieja también trapicheaba),
inyecta esas drogas experimentales en unos pollos muertos y se los da de comer
a los caimanes, porque así ella cree que acabará con las culebras y vengara la
bien merecida muerte del idiota.
En este punto aparece, porque le había llamado la vieja, el
experto en ni se sabe, que es el indio Dr. Diego Ortiz, que después de observar los
bichos le dice a la poli que pintan bastos en el panorama de los caimanes y las serpientes gigantes, pero la tía se pasa su opinión
por el chochete. La escena que viene después es la que se puede ver cualquier
sábado noche en una discoteca choni: aparecen músculos de Gatoroids creciendo,
imágenes de células y Gatoroids poniendo huevos al ritmo de esta cancioncilla,
cantada por nuestra madurita ecologista.
Poco después viene la escena de A. Martínez (Diego Ortiz en
la peli), que se interna en los pantanos cual machote para estudiar detalladamente a los
bichejos. Casi tenemos que llamar a una ambulancia ante el ataque de risa de
Racoon, cuando la vimos junto con Platypus. Juzgarla vosotros mismos:
¿Habéis sobrevivido al grito de espanto? Bueno, pues
continuemos: La ecologista se presenta con una grabación de la poli echando
pollos adulterados con EPO en una fiesta en defensa de los pantanos. Por
supuesto jode la fiesta porque se lía a pelear con la poli, así que hacen una
especie de lucha femenina en barro pero tirándose comida y mojándose, aquí el
director supongo que pensaría que esta clase de pelis de mierda sólo la ve un
público masculino americano y paleto y por eso la metió, para dar un poquillo
de morbo.
Los caimanes junto con las pitones, que miden ya pisos de
edificio, invaden la fiesta, se comen al ayudante de la poli (el de Gandía
Shore) y en ese momento el Doctor Ortiz aparece y pregona: ¡el que tenga un
arma que la saque!. Y ante mi asombro, ¡¡TODO CRISTO IBA ARMADO, HASTA EL APARCACOCHES!!,
así que se lían a tiros mientras nuestros “héroes” escapan y el resto de
invitados mueren.. pero bueno... ¡que se jodan!
Las bestias ya han invadido las ciudades y se comen a la
vieja (¡bien!). hay un momento que se ve el supermercado destrozado por estas
bestias que rodean el edificio y salen del interior, y en el que se ve un cartel
que pone: “Monster Sale Today!”, también se ve a una serpiente que se pone en
la vía del tren y aprovechando la forma de su cuerpo, se traga al tren tal y como viene por la vía, después de todo, es como si entraras a un túnel. Así que
nada, los protas trazan un plan: atraer a los monstruos a una cantera donde han puesto
huevos a saco los bichejos y ponerles dinamita (en USA todo se soluciona
siempre así). Mientras la ecologista pone las bombas, el indio monegro y la
poli fumigan feromonas con una avioneta para atraerlos, pero se estapan, y
mientras el indio se queda echo polvo en la avioneta porque un pie se le queda
atrapado en el amasijo de hierros. la poli huye en coche esparciendo la
feromona.
En la cantera la ecologista se ve atrapada en la cueva de
los huevos (porque había huevos), pero la poli llega a tiempo de rescatarla, y cuando ambas están ya
en apuros es el indio el que les tira una escala desde un helicóptero. ¿Qué
cómo había salido el tío de la avioneta estrellada? Pues fácil, usando de
palanca un rifle, lo que haríamos cualquiera de nosotros, ¿no?.
En fin, la ecologista sube por la escala, la poli sin
embargo se queda ahí colgando sin poder subir y ante la pasividad de la piloto
del helicóptero que la deja expuesta ante los bichos, así que un Gatoroid se la
zampa, irónico porque ella era la que los había alimentado.
Mientras huyen en el helicóptero, la ecologista pulsa el
detonador de la bombas y se cargan a todos los animalitos de Dios, pero el
helicóptero se desestabiliza y la tipa se cae al vacío, afortunadamente, cae en el agua
junto a trozos de Gatoroids y Megaphyton, por eso grita de alegría y dice:
¡estoy viva, estoy viva!. Lamentablemente, una cabeza de serpiente (que viven aún después
de decapitadas un tiempo más) le mete un bocado y la parte por la mitad,
irónico porque ella era la que había liberado las pitones.
En la escena final, se ve al Doctor Ortiz inaugurando un
estuario al que le han puesto el nombre de las dos tías ante un numeroso
público cuyas imágenes se nota que son de otra peli o documental, aparece una
placa con la jeta de las dos tías y afortunadamente acaban los largos 86
minutos que dura esta mierda.
Frases Transcendentes de la peli:
La ecologista a un paleto: “- Ohh, y ¿dónde está la gran
serpiente? - En mis pantalones, la quieres ver?” (clásico chiste de “abrañil”)
El novio de la poli a ésta: “Cariño, he matado una serpiente
de 5 metros, ¿soy tu héroe o qué?” (no, eres un gilipollas, por eso mueres)
El nieto de la vieja cuando les da los anabolizantes: “No os
dais cuenta de que tienen efectos secundarios:...agresividad...acné...” (no
hombre, no, el acné es por hacerte pajas)
Dr. Ortiz al ayudante Gandía Shore: “Morirás riendo, chaval”
(como todo Gandía Shore)
Lo mejor (+): El pedazo de escena de A. Martínez y su grito
desesperado.
Lo peor (-): Actores (exceptuando al menda anterior),
efectos especiales “malismos”, pasos de una escena a la otra en los que no se
ve que ha pasado entre ellas





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